Agricultura de precisión

Agricultura de precisión: Enfrentando el futuro de la industria

Surgida como concepto en la década de los 90, hoy la AP (agricultura de precisión) puede ser aplicada casi en cualquier tipo de cultivo, permitiendo observar, medir y actuar frente a la variabilidad que presentan los cultivos, a través de una serie de soluciones tecnológicas amigables con el medio ambiente.

El cambio climático, la disminución de los recursos hídricos y el terreno cultivable, son solo parte de los problemas que surgen ante una demanda alimentaria arrastrada por el aumento exponencial de la población, que obliga a mejorar los procesos de producción agroalimentarios.

Según Guillermo Pickering, presidente de Aguas Andinas, en un  artículo publicado por El Mercurio, en Chile 1,5 millones de personas de zonas rurales  son abastecidas de agua potable a través camiones aljibes, en una situación que se arrastra desde hace años.

Además,  en otra columna de opinión publicada esta vez por La Tercera, se señala que cerca del 70% de la población de Chile vive en zonas de sequía o donde la cantidad de lluvia ha disminuido, en él se agrega que en 2030 “el nivel de las cuencas entre Copiapó y Aysén experimentará disminuciones importantes, en algunos casos de hasta 30%”.

Agricultura de precisión

Un escenario complejo, donde la llamada “agricultura de precisión”, surge como un concepto que puede ayudar a enfrentar un posible desastre en la industria, aprovechando la tecnología existente para adaptarse a un medio que cambiará.

La Oficina de Estudios y Políticas Agrarias -Odepa- define la agricultura de precisión como “Un concepto agronómico de gestión de parcelas agrícolas, basado en la existencia de una importante variabilidad espacial a nivel de campo. Requiere del uso de varias herramientas tecnológicas dentro de las cuales destacan, los Sistemas de Posicionamiento Global (GPS), sensores remotos, imágenes aéreas y/o satelitales junto con Sistemas de Información Geográfico (SIG) para estimar, evaluar y entender dichas variaciones”

Un desafío que requiere del aprovechamiento de tecnologías que han avanzado en el último tiempo, como es el caso de los drones, aparatos que permiten realizar las mismas funciones que los satélites y aviones, aunque por un costo mucho menor.

Aquí entran en juego los llamados sensores remotos, instrumentos que permiten al igual que los  satélites identificar a través de imágenes térmicas sectores que estén sufriendo estrés debido a la sequía. Estas fotografías térmicas pueden abarcar grandes extensiones de terreno y permiten optimizar el manejo del agua.

Pero estos aparatos no solo permiten trabajar aspectos como el riego, también es posible desarrollar planes para controlar plagas y malezas. Ya sea en su detección como en la directa aplicación de elementos para evitar su propagación, como es el caso de los drones fumigadores.

Sin embargo, llevar a cabo una agricultura de precisión también requiere de una suma de tecnologías que permitan optimizar el aprovechamiento de los recursos, y que se traduce en una mayor producción y en un menor impacto ambiental.

Donde también cobra relevancia otras acciones que benefician al terreno como es el caso de la reutilización de los desechos orgánicos, a través de maquinas chipeadoras, o la adquisición de motocultivadores más eficientes que puedes encontrar en el sitio web de IMPEX Chile.